Los Señores de la Plaga de Ruel

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Usando tu innata habilidad Magnakai de Invisibilidad te cuidas de ocultar el calor y el olor de tu cuerpo, ya que podrían despertar la curiosidad de algún morador de Ruel con olfato agudo. Entonces, dando cada paso con precaución, avanzas por la hierba crecida hacia el árbol caído. Mientras te aproximas, enfocas tus poderes de Adivinación y escrutas la oscuridad que te rodea en busca de enemigos ocultos o invisibles. Sin sentir un peligro inmediato, prosigues hasta el borde del bosque donde eres recibido por un desagradable calor. Surge de un manto de insectos y hongos, que se están dando un festín con el cadáver del árbol. Silenciosamente ofreces una plegaria a Ishir, antes de aventurarte más en este inhóspito dominio.

Más allá del árbol muerto encuentras un camino embarrado que está bordeado en ambos lados por los altos troncos y las espinosas zarzas del bosque. La maraña de árboles y arbustos es tan densa que resulta imposible abandonar el camino. Sientes que estás andando por un pasillo interminable, uno tan antinatural que su construcción sólo podría ser el resultado de una maligna jardinería.

Por fin el camino se ensancha y los árboles comienzan a dispersarse. Más adelante ves un claro e inmediatamente tus sentidos hormiguean: es una advertencia de que no estás solo. Instintivamente echas mano de tu arma y, cuando estás a punto de tocarla, ves que el suelo del claro parece vivo. Parece una alfombra de repugnantes criaturas. Inmediatamente intentas usar tus poderes Magnakai de Control Animal para determinar si estas criaturas son hostiles, pero tus esfuerzos no obtienen recompensa.

Si posees Maestría Animal, pasa al 7.

Si no tienes esta Disciplina, pasa al 171.

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