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A una velocidad increíble te descuelgas el Arco y te llevas una Flecha a los labios. Entonces, casi instantáneamente, liberas la tensa cuerda y disparas el proyectil que se entierra profundamente en el cuerpo de la criatura, matándola instantáneamente. La fuerza del impacto la levanta del taburete y la lanza con estrépito contra el suelo, donde se agita grotescamente, como un huevo frito gigante, hasta que se queda completamente quieta.
