322
Desenvainas la espada del sol y señalas con su dorada punta al druida con la túnica roja. De su vara salta una segunda carga, una lanza de fuego crepitante que gira en espiral a través del agujero del muro y se une a la Sommerswerd, como un vampiro hambriento desatado sobre la garganta de una doncella. Inmediatamente surge una candente salpicadura de chispas blanquiazuladas, y centelleantes ráfagas de energía eléctrica corren por tu brazo. Sin embargo no sufres dolor; el poder oscuro de la vara del druida no es rival para la enorme fuerza de la Sommerswerd.
![]() |
||
Lenta y parsimoniosamente retiras la espada y entonces arrojas su indeseable cubierta de fuego. La crepitante bola de fuego se proyecta a través del claro y siega un par de árboles reduciéndolos a astillas en medio de un gran estruendo. Los troncos cortados se tambalean un momento, y después se estrellan contra el suelo, sin aplastar al Cener por muy poco. El druida grita con furia y frustración. Te maldice, y entonces grita a sus esbirros Vazhag, ordenándoles que te ataquen y te hagan pedazos.
Con el odio ardiendo en sus ojos rojos, los Vazhag avanzan hacia las ruinas, todos ellos armados con hojas oxidadas listas para matar.
Si deseas enfrentarte a estos Vazhag plagados por enfermedades, pasa al 25.
Si decides intentar huir de ellos, pasa al 279.

![[ilustración]](small11.png)