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El camino cruza el altiplano y pasa a algunos metros de los fosos antes de continuar por un hueco formado por árboles. Avanzas, pero cada paso que te acerca hace que tus sentidos se rebelen. La sensación de maldad es tan fuerte que te obstruye la nariz y te corta el aliento. Decides correr hacia la brecha pero un súbito ruido a tu espalda hace que te detengas a mitad del camino.
Una horda de formas monstruosas salen del bosque arrastrando sus pies, seres con apariencia de cadáver que existen en el crepúsculo que hay entre la vida y la muerte. Sobre sus atrofiados cuerpos llevan las cabezas calvas sin párpados, con los ojos rojos y las fauces abiertas, llenas de colmillos finos como agujas. Como si fueran un solo ser profieren un sepulcral aullido, y tú sientes un escalofrío en tu espalda.
Luchando para controlar el creciente horror, te giras y corres hacia el túnel de árboles. Te encuentras a unos pocos metros del saliente rocoso cuando una docena o más de estas espantosas criaturas aparecen desde las sombras para cortar tu huida. De nuevo profieren gritos cadavéricos y avanzan hacia ti desde ambos lados.
Inspeccionas la planicie desesperadamente, buscando otra manera de escapar, pero no hay ninguna: estás atrapado. Las únicas opciones que te quedan son enfrentarte a las criaturas o retirarte hacia los fosos.
Si deseas luchar contra estas criaturas, pasa al 163.
Si eliges retirarte hacia los fosos, pasa al 148.

