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Golpeas la superficie produciendo un gran chapoteo y te hundes como una piedra. Asquerosos fluidos llenan tu nariz y boca, haciéndote toser y dar arcadas mientras luchas por salir a la superficie. Estás sumergido en un cóctel mortal de ácidos y residuos tóxicos que provienen de las mazmorras de Mogaruith y, si no fuera por tus Disciplinas Magnakai de de Concentración y Curación, habrías perecido a los pocos segundos de entrar en el foso.
Los Vazhag de las almenas chillan triunfalmente porque están seguros de que has saltado a tu perdición. Abandonan el muro y regresan a sus quehaceres porque, por su experiencia, ningún ser vivo ha sobrevivido a un chapuzón en el foso. Cuando sales a la superficie y nadas hacia la orilla lo haces sin ser visto. No es hasta que estás saliendo del foso cuando la suerte te abandona repentinamente.
Eres descubierto por un grupo de tres Vazhag que regresan de la batalla. Dos de ellos están armados con lanzas y se enfrentan a ti a pie, pero el tercero cabalga un corcel Sloviano capturado. Porta una lanza de caballería y puedes decir por la forma en que el hombre rata la empuña que es experto en su uso. Los dos que van a pie lanzan su grito de batalla y te atacan simultáneamente. Sin embargo, el grito se convierte enseguida en un dueto de dolor cuando arremetes y los matas en un instante. Caen al suelo y casi inmediatamente el jinete está sobre ti, apuntando a tu pecho con la punta de su lanza. Esquivas la primera embestida, y te preparas para recibir la segunda mientras el lancero Vazhag se gira y se abalanza sobre ti de nuevo.
Lancero Vazhag: DESTREZA EN EL COMBATE 32 RESISTENCIA 20
Si ganas este combate, pasa al 113.

