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El pasillo occidental continúa durante unos cuantos cientos de metros antes de terminar ante una pesada puerta de roble. Al aproximarte puedes sentir que hay maldad en algún lugar tras la puerta, y el hedor de su corrupción despierta tu ira.
Con tu arma en la mano corres hacia la puerta y le das una fuerte patada, abriéndola de golpe. Has conseguido entrar fácilmente a la cámara, pero quedas impactado por la terrible visión que contemplan tus ojos.
