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Con todas tus fuerzas resistes el terrible poder que te está succionando hacia su corazón. Desesperadamente recurres a los Dioses del Kai e Ishir para que te ayuden, y como en respuesta a tus oraciones, sientes como te alzas mientras el vórtice empieza a desvanecerse. Sufres un terrible dolor en tu cuerpo y tu mente (pierdes 5 puntos de RESISTENCIA) pero no destruye tu voluntad de sobrevivir a este tormento sobrenatural.
Entonces, abruptamente, el embudo giratorio se evapora y te encuentras sobre tus manos y pies, sin aliento y tembloroso, mirando el frío suelo de piedra del salón del trono de Cadak. Lentamente te pones en pie; entonces un débil sonido a tu espalda te avisa de que alguien, o algo, se mueve en la antecámara.
