265
Por si alguien de la congregación tuviera el poder de sentir tu presencia, recurres a tus Disciplinas de camuflaje y defensa mental para minimizar los riesgos de ser detectado.
Transcurren unos minutos sin incidentes hasta que otro druida entra en la sala, ascendiendo desde el hueco de una escalera circular a tu izquierda. Es alto, posee una silueta imponente, y está vestido con una fastuosa túnica azul ribeteada con terciopelo negro. La congregación se pone en pie mientras camina hacia el altar, donde se gira para mirarlos.
![]() |
||
‘Sentaos hermanos míos,’ ordena con una voz que es profunda y grave. Inmediatamente sospechas que se trata del mismísimo Archidruida Cadak, pero su discurso inicial rápidamente disipa esa idea.
‘La batalla contra los Slovianos está a nuestro favor. Hemos repelido sus insignificantes ataques y nuestras defensas a lo largo del Storn están intactas. Los Slovianos están derrotados. Son demasiado débiles como para volver a amenazarnos. Yo, Kadrian, he visto el gran río correr teñido de rojo con la sangre de sus muertos.’
Al oír sus palabras la congregación grita con aprobación hasta que Kadrian pide silencio. Entonces, de un tomo que yace en el altar, comienza a leer los pasajes iniciales de un servicio dedicado a Xuzargha, el Dios Cenerese de la pestilencia. Los congregados se arrodillan, levantan las capuchas de sus túnicas, y cierran sus ojos reverencialmente mientras escuchan con devoción la sonora voz del Hermano Kadrian.
Deseoso por abandonar esta sala, miras alrededor buscando alguna manera de escapar. Dos oportunidades se presentan; la escalera circular por conde el Hermano Kadrian entró en la sala, y una puerta a tu derecha señalada como ‘Vestíbulo’.
Si deseas bajar por la escalera circular, pasa al 119.
Si decides entrar por la puerta marcada como ‘Vestíbulo’, pasa al 280.

![[ilustración]](small1.png)