Los Señores de la Plaga de Ruel

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Banedon ordena a su tripulación de enanos que pongan rumbo hacia Palmyrion. Entonces, mientras el murmullo del potente motor de la nave aumenta de intensidad, te invita a su camarote donde un apetitoso almuerzo espera. El Skyrider asciende sin esfuerzo hasta el cielo sin luna y acelera hacia el sur a través de del boscoso centro de Sommerlund, mientras tú te esfuerzas en disfrutar de la buena comida y la compañía de tu amigo e intentas no pensar demasiado en la desalentadora tarea que te espera. Juntos rememoráis los momentos pasados a bordo del Skyrider, y recordáis las aventuras que compartisteis en las lejanas tierras de Anari y Vassagonia.

Horas después, cuando vuestro viaje aéreo está a punto de terminar, la conversación se centra en la misión que tenéis entre manos. Banedon te dice que te dirijas a la la ciudad Palmiria de Holona donde tu guía, el Capitán Cearmaine, espera pacientemente tu llegada. Inmediatamente reconoces el nombre; recuerdas haber oído hablar sobre las valerosas hazañas del Capitán durante la Guerra de las Darklands, en la que sus acciones ganaron más de una batalla y merecieron el elogio de más de una docena de Naciones Libres. Lord Rimoah te ha servido bien, pues en toda Magnamund central no podrías haber encontrado mejor guía que Cearmaine.

Una hora después de media noche el Skyrider pasa sobre las tenues aguas del Río Reloni y desciende hacia el plano tejado del Canatarium, el mayor de los edificios municipales de Holona. Allí eres recibido por el capitán, un hombre cuyo orgulloso rostro muestra las cicatrices de sus muchas batallas. Te ofrece su mano amistosamente y te sorprendes cuando tus dedos envuelven una palma de frío acero.

‘Un recuerdo de la Batalla de Vellino,’ te dice alzando su mano de metal, lo que te permite examinarla a la luz de las linternas del Skyrider. ‘Por desgracia, la primera me fue arrebatada por el hacha de un Drakkar ’

El Capitán Cearmaine está deseoso por abandonar Holona antes del amanecer. Su carruaje espera para llevaros al sur, hacia su comandancia en Stonewatch, una fortificación militar que se levanta al alcance de la vista del Bosque de Ruel. Antes de partir, Banedon te desea éxito y buen viaje. Él y su tripulación te estarán esperando en Holona preparados para llevarte a Sommerlund una vez que la misión haya sido cumplida. Le das a tu viejo amigo una cariñosa despedida y entonces te acomodas en el confortable carruaje del Capitán.

Durante cuatro horas duermes mientras el carro se abre camino a través de cientos de kilómetros de pradera abierta. Cuando abres los ojos ves un amanecer gris que rompe sobre la llanura de Palmyrion, y oyes el sonido del cuerno de un centinela que anuncia vuestra llegada a Stonewatch. Una compañía de jinetes, todos ataviados como el Capitán con cota de malla y una túnica a cuadros de color carmesí y azul, salen del puesto avanzado y cabalgan al encuentro del carruaje. El Capitán responde a su saludo y observa con orgullo cómo cambian impecablemente de formación para escoltar al carro a través de la robusta puerta de madera del fuerte. Detrás hay un campo de entrenamiento en la que, incluso a esta temprana hora, resuenan las órdenes y los acompasados pasos de los soldados. Desembarcas cerca de una torre de vigilancia y rápidamente el Capitán te hace pasar dentro, y te lleva a sus aposentos en el nivel superior.

Pasas el resto del día en su compañía y juntos habláis sobre tu incursión en Mogaruith mientras esperas que caiga la noche. Tras un cuidadoso estudio de sus mapas, el Capitán propone dos posibles rutas por las que puedes llegar a la fortaleza Cenerese. El camino más directo consiste en entrar en el Bosque de Ruel y viajar hacia el este. Ésta es con mucho la ruta más corta, pero podría revelarse como la más peligrosa. Recuerdas el informe de Rimoah sobre lo que acecha en este terrorífico bosque y su solo recuerdo es suficiente para enviarte un escalofrío a lo largo de la espalda. La alternativa es viajar hacia por el sur a las Montañas de Skardos y entrar en uno de los muchos pasajes subterráneos que las atraviesan. Si puedes encontrar la forma de llegar al camino de Skardos, la ruta secreta por la que los Cenerese entran y salen de su reino, deberías ser capaz de seguirlo hasta Mogaruith. Consulta el mapa antes de tomar tu decisión.

Si decides dirigirte a Mogaruith por el Bosque de Ruel, pasa al 228.

Si eliges ir por las Montañas de Skardos, pasa al 309.

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