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Cuando el humo de la explosión se despeja, ves un agujero irregular, ennegrecido por las llamas, donde antes había un cerrojo. Le das una patada a la puerta, que cruje al abrirse permitiéndote entrar en la sala que hay tras ella.
Desafortunadamente, el sonido de la explosión no pasa desapercibido y al entrar corriendo te encuentras con una criatura que se acaba de despertar por el ruido.
