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Con tus pulmones pidiendo aire desesperadamente, te impulsas hacia la brillante y pálida luz azul e irrumpes en la superficie, tosiendo y escupiendo como un pez en una red. Das ávidas bocanadas de aire frío y al mismo tiempo intentas evaluar tu nuevo entorno. Has emergido en una cámara abovedada, pequeña en comparación con la estancia de la que acabas de escapar, no obstante tiene un tamaño considerable. Aquí no hay orilla, sólo muros de roca escarpados, pero a tu izquierda ves un estrecho saliente de piedra lisa y nadas hacia él. Al trepar fuera del agua adviertes la fuente de la pálida luz que te atrajo hasta esta cámara. Justo encima del saliente hay una chimenea natural que asciende por el techo, y al final ves un cálido brillo que parece provenir de un farol. La chimenea es áspera y está llena de agujeros, y para alguien con tu experiencia es sencillo escalarla como una escalerilla de anchos peldaños.
En diez minutos alcanzas el cuello de la chimenea, y te encuentras mirando por un agujero al suelo de un pasillo que está más adelante. La fuente de la luz son varias lámparas de aceite que cuelgan a intervalos regulares del techo del estrecho túnel.
Puedes sentir la presencia de Vazhag en las cercanías, así que decides esperar aquí por si una patrulla estuviera a punto de pasar por este camino.
Mientras esperas, a no ser que poseas Maestría en caza, debes tomar una Comida o perder 3 puntos de RESISTENCIA.
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