242
Durante una hora sigues el sendero fangoso, que serpentea por una tortuosa ruta a través de los árboles de este reino maldito. Ojos funestos te ven pasar pero eliges ignorarlos pues sientes que estos observadores no representan un peligro real para tu seguridad. Son humildes animales que poseen poca inteligencia y aún menos valor (aunque imaginas que esto último no sería así si estuvieras débil o herido). El camino sube por una loma, y entonces desciende bruscamente hacia el suelo de un valle envuelto en niebla donde te topas con algo que hace que te detengas.
Una calavera cubierta de musgo está en medio del camino, con la mandíbula abierta como si profiriese un silencioso grito. Más allá yacen dos esqueletos vestidos con mallas podridas, medio enterrados entre brezos espinosos. Entonces, a través de la niebla, ves armas, oxidadas y carcomidas, y los espeluznantes restos de un caballo de guerra, con su jinete acorazado a horcajadas, desplomado sobre los restos de su lomo. Estás avanzando hacia el caballo cuando oyes un sonido que te hace mirar al este. Se trata de un chillido amortiguado por la densa maleza.
![]() |
||
Dejas el camino y te fundes con la maraña de árboles. Con cautelosos pasos avanzas lentamente hacia el ruido, con los sentidos tensos para extraer información de tu entorno hasta que te casi te conviertes en parte del bosque. Entonces detectas movimiento más adelante y, tras la cobertura de una rama espinosa, sacas tu arma y esperas preparado.
Una fila de criaturas semejantes a ratas, cada una tan alta como un hombre joven, se abre paso por el sendero del bosque. Están armados con toscas y herrumbrosas armas y vestidos con harapos que una vez vistieron soldados humanos. Tu agudo sentido del olfato detecta el vil aroma a enfermedad que despiden estos repugnantes hombres rata, y enseguida comprendes que deben de ser los Vazhag de los que te habló Rimoah. Protegido por tus habilidades Magnakai, observas en silencio cómo desfilan ante ti y lentamente desaparecen. Cuando estás seguro de que se han ido, envainas tu arma y continuas tu camino hacia Mogaruith.

![[ilustración]](small4.png)