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Haciendo uso de tu Gran Maestría, ordenas a los despiadados perros de guerra detener su ataque inmediatamente. Enseguida obedecen tu orden psíquica; se detienen y vuelven sus ojos al suelo, sus escalofriantes aullidos ahora no son más que un débil coro de gemidos de gatitos.
Ahora que los has intimidado, usas tu poder para redirigir su latente agresión contra sus amos y, de repente, se transforman otra vez en una hueste de rechinantes bestias gruñidoras. El horror impregna los ojos de los guardias cuando sus perros se dan la vuelta y se abalanzan saltando sobre ellos, hambrientos de muerte.
En el subsiguiente caos, bordeas la sala y escapas a través de la entrada sin problemas. Por un instante eres cegado por la luz solar de la mañana que ilumina las colinas de alrededor, pero, a medida que escapas por el sendero que conduce fuera de las cavernas, tu visión se aclara y ves una vasta extensión de bosque en el oeste. Este mar de árboles enfermizos gris verdoso irradia una inconfundible aura de maldad que lo identifica inmediatamente como el Bosque de Ruel.
Nadie te persigue en tu huida y, después de unos minutos, te detienes entre un grupo de peñascos para tomar aliento. La tierra circundante parece desierta, la única característica inusual es el camino que se dirige al este a través de las colinas hacia una abertura en el siniestro bosque. Consultas tu mapa y llegas a la conclusión de que se trata del Camino de Skardos, la ruta secreta usada por los Ceners que lleva directamente a Mogaruith. Decides seguir el camino, pero primero (a no ser que poseas la Disciplina de Maestría en Caza) debes tomar una Comida o perder 3 puntos de RESISTENCIA.
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