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Llega el alba y el Sol aparece a través de un jirón en la ominosa masa de nubes grises que gira en lo alto. Te detienes e inclinas tu cabeza atrás para disfrutar de la calidez de los revitalizantes rayos sobre tu cara. Es un respiro breve, ya que en unos minutos las nubes cierran filas y te encuentras una vez más inmerso en la penumbra del bosque.
Durante la noche el camino te ha llevado fuera del valle y hacia arriba, por una pendiente constante hasta una meseta donde destaca un montículo de pizarra gris coronado por una veintena de árboles quemados por rayos. Allí, a la sombra de la roca, tus ojos de águila detectan tres oscuros fosos que han sido cavados juntos. No puedes ver lo que yace al fondo de las excavaciones, pero puedes sentir que irradian una poderosa aura de maldad.
Si deseas usar tu Disciplina Magnakai de Adivinación para detectar cualquier residuo psíquico que pueda persistir en este lugar, pasa al 111.
Si decides no usar esta habilidad, pasa al 32.
