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Miras hacia abajo y ves cómo una enredadera se enrolla alrededor de tu pierna. Recurres a tus poderes para repeler a la planta, pero tus órdenes parecen no tener efecto. Entonces comprendes horrorizado que esto no es una enredadera: es el miembro de un animal de la ciénaga.
Atacas y cortas el zarcillo, pero inmediatamente aparece otro, y después otro más. Veloces como serpientes te atrapan las piernas y tiran de ti hacia la ciénaga. Luchas desesperadamente mientras eres arrastrado cada vez más profundamente en el apestoso lodo. Golpeas varias veces bajo la superficie esperando herir mortalmente a tu atacante. Notas que la punta de tu arma rasga algo y, momentáneamente, la presa de la criatura se debilita, pero sólo para volver con más fuerza y tenacidad.
Entonces sientes un dolor lacerante en tus muslos cuando hileras de afilados pinchos surgen de los zarcillos de la criatura y perforan tu piel. Lanzas un grito agónico, y éste es respondido por el sonido de una risa maliciosa y burbujeante que surge de debajo de la superficie de la turbia piscina.
Si posees Maestría Animal, pasa al 339.
Si no tienes esta Disciplina, pasa al 47.
