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Te agachas para evitar el azote de los zarcillos, entonces te giras y comienzas a correr hacia el claro. No has dado si no unos cuantos pasos cuando un tentáculo espinoso te rasga las corvas (pierdes 4 puntos de RESISTENCIA).
Gritas por el dolor y caes sobre tus rodillas, pero rápidamente recuperas el equilibrio y consigues escapar sin recibir más daño. Sin mirar atrás, cruzas el claro y avanzas hacia el este.
