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Usando tus habilidades Magnakai, examinas el ojo de la cerradura y descubres que el muro es en realidad una puerta oculta. Intentas forzar la cerradura, pero está protegida por un poderoso hechizo que no puedes romper.
De mala gana, te ves forzado a renunciar a tus esfuerzos y desandar tus pasos hasta lo alto de las escaleras. Una vez has vuelto, sigues con tu huida tomando el corredor del oeste.
