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A regañadientes, a medida que tu Gran Maestría supera el escudo mágico que protege la mente de esta criatura de influencias externas, el Vazhag se hace a un lado y te permite entrar en la ciudadela de Mogaruith.
En la gran plaza enlosada resuenan los ecos de los pasos rítmicos de las tropas que marchan, y de las órdenes que gritan los sargentos Vazhag. Por medio de una pasarela cubierta rodeas la concurrida plaza y te abres camino sigilosamente hacia una escalera que desciende hasta un gran portal en la base de la ciudadela de la fortaleza.
Ya has llegado al lado norte de la ciudadela cuando inesperadamente te encuentras con tres Druidas Cener, que han girado en una esquina y vienen andando hacia ti en fila. Para evitarlos te ves obligado a meterte en un oscuro portal.
