Los Señores de la Plaga de Ruel

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Las criaturas cesan en su frenético movimiento con una brusquedad que encuentras enervante; es como si, repentinamente, se hubieran transformado en piedra. Ahora que puedes verlas claramente te recuerdan a escarabajos, salvo que son mucho más grandes y tienen largas colas segmentadas. Las observas unos instantes más, y entonces das un inseguro paso hacia delante. En ese momento vuelven de golpe a la vida, pero ahora no se quedan en el suelo del bosque. Con el sonido de mil bisagras chirriantes, extienden sus alas y se elevan en el aire en una formación que parece una pequeña nube negra. Pronto han abandonado el claro, y cuando ves al último de ellos desaparecer sobre las copas de los árboles, sólo puedes esperar que no sean algún tipo de vigilancia empleada por los Cenerese.

Al otro lado del claro descubres que el camino se adentra en el bosque. Lo sigues durante aproximadamente una hora hasta que tus agudos sentidos te avisan de un peligro más adelante, e inmediatamente te detienes. Oyes un movimiento: está por encima y detrás de ti. Con asombrosa velocidad te giras sobre tus talones y alzas tu arma para detener un posible ataque. Tus reacciones son rápidas, pero no lo suficiente como para protegerte de lo que acecha en el follaje de ramas.

Desde la oscuridad cae una retorcida masa de enredaderas espinosas que vienen serpenteando hacia tu cabeza como si estuvieran dirigidas por una única mente.

Si posees Intuición, pasa al 257.

Si no tienes esta disciplina, pasa al 140.

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