170
‘Mm mm … No pedí ningún asistente para que me ayudara durante mis oraciones,’ dice, entrecerrando sus crueles ojos grises. ‘¿Quién te ordenó que vinieras? ¿Fue el Hermano Jhordax?’
Titubeas, pero él no parece estar esperando una respuesta.
‘Ese estúpido de Jhordax. No es la primera vez que se ha equivocado al cumplir con el protocolo de esta sala. Puedes decirle a tu amo que no me sorprende su incompetencia. Tendrá que darle explicaciones a Él si esto vuelve a ocurrir.’
El druida pasa delante de ti, abre la puerta de la sala de oraciones, y la cierra de un portazo detrás de él para reforzar su enfado.
