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Hábilmente, te echas a un lado y consigues pasar a través de la multitud de hembras Vazhag, que se apiñan alrededor del carromato en un frenesí famélico. Una de ellas se cruza en tu camino, forzándote a frenar momentáneamente para evitar chocarte con ella. Pero antes de que puedas continuar, un guardia Vazhag es empujado fuera del vagón por la muchedumbre y cae sobre ti. Rápidamente agarras a la criatura por la garganta para evitar que alerte a sus cómplices, y lo arrastras con una mano hacia el oscuro muro de la caverna.
De repente sientes algo que te sube por el antebrazo. Una ola de repugnancia te golpea el estómago al ver una masa de pulgas recorriéndote el brazo, migrando desde el cuello del asustado Vazhag. La espantosa visión hace que aflojes tu presa y permite que la criatura, plagada de enfermedades, profiera un desesperado grito pidiendo ayuda. Simultáneamente, los guardias responden al grito. Sacan sus herrumbrosas armas y entrecierran sus pequeños ojos rojos mientras abandonan el carromato y avanzan hacia ti.
Si deseas quedarte y luchar contra los Vazhag, pasa al 313.
Si quieres eludirlos, puedes escapar a través del portal abierto pasando al 204.
