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A pesar de su cercanía y de su gran capacidad de rastreo, el druida no es capaz de detectar tu presencia en la caverna. Le oyes farfullar su descontento y entonces, con muy poco entusiasmo, lleva a su grupo de hombres-rata hacia el túnel del sur.
Esperas pacientemente a que la oscura profundidad engulla las parpadeantes antorchas. Cuando vuelves a estar totalmente a oscuras, abandonas tu escondite y avanzas rápidamente por el túnel oeste. Durante más de ocho kilómetros sigues esta ruta tortuosa y, a pesar de tu creciente miedo, no encuentras nada más amenazador que unos pocos murciélagos y una asustada serpiente de roca. Gradualmente, al penetrar el túnel más profundamente en la Cordillera de Skardos, el aire comienza a volverse más frío y húmedo. Puedes oler el aroma de agua en la distancia y no te sorprendes del todo cuando, tras doblar una pronunciada curva del túnel, ves unos tenues reflejos brillantes proyectados sobre la áspera piedra del techo.
Si tienes Conocimiento Supremo, pasa al 67.
Si no posees esta disciplina, pasa al 244.
