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El pasaje desciende abruptamente y el aire nauseabundo, denso por el polvo, obstruye tus ojos y tus fosas nasales. A pesar de que la oscuridad no dificulta tu visión, el aire está tan saturado por el polvo que tienes dificultad para ver unos metros más allá de tus manos extendidas. Lentamente avanzas, confiando que tus habilidades Magnakai evitarán que te asfixies mientras buscas una sección más limpia del corredor.
Después de un rato observas que, de las grietas del techo del túnel, cuelgan largas cintas de grasiento musgo amarillo. Entre ellas hay hongos purulentos de diferentes tonos, todos ellos desagradables a la vista. Estás pasando por debajo de esos brotes cuando de repente, como activados por una orden silenciosa, se abren de golpe y te duchan con una gran nube de esporas pegajosas.
Inmediatamente tu cuerpo detecta que las esporas son muy venenosas y, como un reflejo subconsciente, tus habilidades Magnakai de Curación se activan y neutralizan las mortales toxinas que han penetrado en tus pulmones. Tu pecho se sume en el dolor, pero no sufres un daño grave: pierdes 2 puntos de RESISTENCIA
La nube de malolientes esporas pegajosas es tan densa que tienes dificultades para seguir avanzando. Sientes como si estuvieses vadeando un túnel de barro. Tus habilidades Kai han contrarrestado las esporas venenosas, pero ahora casi no te llega aire que respirar. El miedo atenaza tu estómago al sentir que te abandonan las fuerzas.
Si tienes algo de Hongo Baylon pasa al 277.
si no posees este objeto, pasa al 136.
