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Tratas desesperadamente de nadar contra la corriente para evitar la cascada de piedras destrozadas y fuego, pero a pesar de tus valerosos esfuerzos no puedes evitar ser aplastado por la avalancha. La muerte es misericordiosamente rápida.
La increíble valentía de la que has hecho gala durante tu misión ha provocado la destrucción del virus de la plaga, y la de los druidas que conocían los secretos de su cultivo. Esta destrucción ha salvado a millones de una muerte terrible, y el desinteresado coraje que has mostrado al conseguirlo nunca será olvidado por las gentes libres de Magnamund. Tristemente, y a pesar de todo, la muerte es el precio que has pagado por tu victoria.
Trágicamente, tu vida y tu misión terminan aquí, bajo el Puente de Ghardoz.
