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‘Gran Maestro, … la búsqueda debe comenzar sin demora pues el tiempo no está de nuestro lado,’ dice Lord Rimoah mientras camina, nerviosamente, sobre el suelo embaldosado de tu cámara del monasterio. Te muestras de acuerdo y llamas a tu prudente amigo para que te aconseje sobre la tarea que has asumido. No te sorprende que ya se haya preparado, pues confiaba en que aceptarías esta peligrosa misión. Ha arreglado tu viaje a las Tierras Libres de Palmyrion, donde un guía te espera para escoltarte hasta Ruel. El guía puede garantizarte paso seguro hasta la frontera del reino oscuro, pero no más allá.
Rimoah te dice que poco se sabe sobre Ruel, salvo que el antinatural bosque que rodea y protege a la fortaleza Cenerese alberga criaturas de pesadilla. Algunas de éstas llegan a ser indescriptibles. Los pobres desdichados que sobrevivieron a la última invasión de Ruel, hablan de encuentros con gusanos gigantes que escupían ácido, que surgían por sorpresa del suelo y se tragaban regimientos enteros de sus camaradas. También hablaron de batallas que libraron contra violentas manadas de criaturas enfermizas, parecidas a ratas, a las que llamaron ‘Vazhag’. Los Cenerese criaron a estas alimañas en madrigueras subterráneas, debajo de Mogaruith, y después las soltaron en el bosque para que patrullaran y recolectasen comida. Comida con la que se alimentaría a criaturas más viles, que no se aventuraban más allá de los muros de la fortaleza.
‘ Me gustaría poder decirte más, Lobo Solitario, pero muy poco se sabe sobre Ruel. Es un lugar oscuro y siniestro. Sin embargo, hay otra cosa. Algo que puedo darte y que te ayudará en tu misión.’dice Rimoah, mientras extiende su mano. En su palma hay un vial con un líquido verde: la vacuna que, al menos, te protegerá de la plaga que amenaza con destruir todo lo que te es preciado. Recoges el vial, lo descorchas, y rápidamente tragas su amargo contenido. Inesperadamente, tu estómago se rebela, y unas violentas náuseas hacen que tengas que taparte la boca con la mano. Poco después, las náuseas desaparecen y puedes hablar.
‘¿Durante cuánto tiempo estaré protegido?’ preguntas, sintiéndote algo indispuesto.
Rimoah sonríe. ‘Oh, Creo que estarás a salvo durante bastante tiempo, Lobo solitario. Me temo que olvidé decirte que el vial contenía una vacuna concentrada. ¡Más que suficiente para proteger a cien hombres!’
Unas horas después estás listo para comenzar tu viaje al sur, hacia Palmyrion. Habiendo encomendado la custodia del monasterio a uno de tus Maestros Kai, Lord Rimoah y tú partís por un túnel secreto. Uno de los muchos que has hecho construir para poder entrar y salir del monasterio sin ser observado. Emergéis en un claro del Bosque de Fryelund, donde el Maestre Banedon espera para recibiros a bordo del Skyrider, su barco volador. Antes de subir a bordo y tomar el mando, te despides de Lord Rimoah, que aguardará tu regreso en el monasterio.
