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A la primera oportunidad, abandonas la atestada calle y cabalgas a lo largo de un callejón poco transitado. Conduce a un almacén grande, de tejado plano, común en esta parte de Argazad. Está sin luz y aparentemente vacío.
Al detenerte delante de su puerta de acero, te sobresalta un fuerte chillido y el batir de unas grandes alas. Levantas la vista y distingues a la luz de la luna una forma oscura que cruza el cielo y desciende en picado para posarse en algún lugar detrás del almacén. Intrigado por esta sombría criatura, decides bordear el depósito e investigar.
