69
Tras finalizar su tarea, los ingenieros recogen sus herramientas y bajan desde la plataforma de trabajo que rodea el depósito naranja. Observas pacientemente como abandonan el dique seco antes de trepar por la escalerilla de la plataforma y colocar el Cristal Explosivo debajo del depósito. Activas el dispositivo y te giras para marcharte, teniendo cuidado de no parecer ansioso o con prisa, pero en cuanto llegas al suelo te encuentras con tres guardias Drakkarim acompañados por una figura encapuchada cubierta con una túnica roja. Al divisar su rostro esquelético, se te revuelve el estómago, ya que la criatura no es humana. ¡Estás mirando los fantasmales ojos de un Vordak!
El ser de ultratumba comienza a explorar tu mente con su poder psíquico y grita de terror cuando descubre quién eres realmente. Instantáneamente pasas a la acción desenvainando tu arma y golpeándolos antes de que puedan reaccionar. El Vordak cae con su calavera destrozada y uno de los Drakkarim retrocede apretando desesperadamente su desgarrada garganta. Los dos que quedan han sacado sus armas y ahora te atacan al unísono. Detienes sus ataques con facilidad y, con un amplio movimiento de tu arma, asestas un tajo que acaba con ellos. Con el aparato explosivo a punto de detonar, corres hacia la salida apartando a empujones a todos los que se cruzan en tu camino. Estás a menos de diez metros de las puertas del muelle cuando resuena una campana de alarma y una tropa de Caballeros de la Muerte aparece ante ti.
-¡Koga! -gritan, y elevan sus lanzas.
En ese momento hay un destello cegador de luz blanca y de repente todo parece transcurrir a cámara lenta. Ves a los Caballeros de la Muerte caer hacia atrás con sus capas y armaduras de cuero cubiertas de lenguas de fuego. Planchas de acero dobladas, vigas retorcidas y cuerpos de esclavos que gritan vuelan por los aires detrás de ti como ardientes meteoros, dejando a su paso una estela de chispas. La sacudida y el calor de la explosión te alcanzan por la espalda y te destrozan, sumergiendo tu mente en un negro olvido sin sensaciones. Tu acto de sabotaje ha destruido completamente el monstruoso acorazado y medio puerto de Argazad, pero te ha costado la vida y ha sellado el destino de Magnamund.
Tu vida y tu misión acaban aquí.
