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El primer oficial, cuyo nombre es Davan, te ayuda a entablillar las piernas rotas del capitán y a construir una camilla provisional para llevarlo a su camarote. Habiendo hecho todo lo posible para que el capitán se encuentre cómodo, vuelves a la cubierta para inspeccionar los daños.
Más de la mitad de la tripulación ha muerto o ha sido lesionada en el ataque, y la propia nave está muy dañada. El palo mayor se ha partido, las velas están rajadas y hay un agujero muy grande en el costado de babor que se extiende casi hasta la línea de flotación.
-Podemos remendar las velas y maniobrar la nave a pesar de contar con una tripulación tan reducida -dice Davan, mientras se asoma por la barandilla destrozada-, pero si nos tenemos que enfrentar a una tormenta tan alejados de la costa, estaremos perdidos.
