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Repentinamente el dolor del hombro se esfuma de forma sorprendente y te encuentras cayendo en un vacío completamente negro. Luchas para mantenerte consciente, pero es una pelea que no puedes ganar, ya que el letal veneno vírico ha alcanzado tu corazón y su efecto insidioso te ha entregado a un sueño eterno.
Tu vida y tu misión encuentran en las calles de Helgedad un trágico final.
