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Sólo un círculo de acero chamuscado marca el lugar donde el Señor de la Oscuridad Gnaag encontró la muerte. Contemplas esta mancha de metal retorcido y tu espíritu se eleva al darte cuenta de que has derrotado a tu archienemigo en un combate a muerte. Pero aún tienes que completar la misión. Rápidamente sacas el Cristal Explosivo de tu Mochila y te acercas al Transfusor. Lo pones en posición, al lado de un pozo conectado con el lago de Sangre, del cual el dispositivo extrae su poder. Una vez que has accionado el cristal, sales rápidamente de la cámara a través del arco por el que Gnaag entró. Guiado por tus instintos, consigues orientarte y encontrar el camino a la plataforma oval de aterrizaje, donde te espera el medio para escapar de la Ciudad Negra: el Zlanbeast Imperial de Gnaag.
Diriges el renuente Zlanbeast hacia el este, en dirección a Aarnak, y cuando te encuentras volando a gran altura sobre la ciudad, el cristal detona y origina una reacción en cadena que destruye el Transfusor, reduce Helgedad a un holocausto ardiente de granito destrozado y acero retorcido y provoca la muerte inmediata de los Señores de la Oscuridad y la derrota de sus ejércitos, dispersos por todo Magnamund.
Tu victoria es total. Por fin has cumplido tu destino de vengar al Kai y librar a tu país del mal que lo ha amenazado durante miles de años. Vuelves a Sommerlund como un héroe victorioso y, como Gran Maestro del Kai, emprendes la tarea de devolver al Kai su antigua gloria. Las crónicas de tu lucha contra los Señores de la Oscuridad pasarán a la leyenda e inspirarán a las generaciones futuras de guerreros del Kai para que mantengan vivos tus ideales de valentía, destreza y valor desinteresado. Pero la saga de la historia de tu vida no acaba aquí. En tiempos venideros las crónicas contarán las aventuras que emprendiste por la senda del Gran Maestro del Kai. Hasta que llegue ese momento, que los Dioses Ishir y Kai te protejan, Gran Maestro Lobo Solitario, héroe y salvador de Sommerlund.18
