345
Te resulta difícil separar el tubo de su soporte, pero consigues soltarlo haciendo palanca con un fleje de acero que encuentras a tus pies. Lo inviertes y vuelves a conectarle el cableado de cobre, pero en el momento en que el último cable hace contacto, se produce un relámpago cegador de luz blanca y una ráfaga de llamas y metales retorcidos te envuelve. Tu acto de sabotaje ha provocado una explosión que ha destrozado completamente el gigante acorazado y medio puerto de Argazad, pero te ha costado la vida y ha sellado el destino de Magnamund.
Tu vida y tu misión acaban aquí.
