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Atraviesas la armería y contemplas un arsenal de dispositivos diabólicos que aún no han sido utilizados contra los ejércitos aliados de las tierras libres, pero que pronto se destinarán al frente para acelerar la conquista de Magnamund por Gnaag. Un pasillo al final de la sala te lleva por delante de una habitación, con aspecto de cuartel, donde los hechiceros Nadziranim están muy ocupados experimentando nuevas armas psíquicas en un grupo de esclavos de piel gris, estúpidos Grolths de los pantanos del Tadatizaga. Sus desdichados gritos de agonía te hielan la sangre, pero no te atreves a intervenir para poner fin a su tortura por miedo a hacer peligrar la misión. Apresuradamente subes una escalera y sales al pie de una torre monstruosa, tan negra como la propia muerte. Dos bolas de fuego hienden las ondulantes nubes negras y con el brillo de sus explosiones ves una bandera grande de metal que ondea en la punta del chapitel de cristal de la torre. Lleva grabado el emblema del Señor de la Oscuridad Gnaag, y enseguida te das cuenta de que has encontrado lo que estabas buscando: la Torre de los Condenados.
Recorres la torre con la mirada y divisas una gran plataforma oval que sobresale de la pared de acero negro. Posado en esta plataforma, hay un Zlanbeast Imperial, similar al que te llevó a Aarnak. También lleva el distintivo de Gnaag, marcado profundamente a fuego en su piel coriácea. Su presencia sugiere que su amo está en la residencia. Conforme cruzas el patio y caminas hacia la puerta de la torre, tus sentidos se estremecen anticipadamente ante el reto que te espera dentro.
Al subir los escalones que llevan a la puerta, esta se abre deslizándose suavemente y revela la silueta de un guardia, recortada contra un fondo de fuego escarlata. En una de sus garras sostiene varios fragmentos de cristal, cada uno de un color diferente. Cuando llegas a lo alto de la escalera, coge uno de color gris plateado y te apunta con él a la cara.
-¡Di tu nombre, seguidor de Ghanesh! -te ordena-, o sal de la Torre de los Condenados.
Intuyes que el guardia no sospecha de que seas un impostor, tan sólo está realizando un mero control rutinario de todos los que visitan la torre. Haberte adentrado tanto en el Sector Imperial significa que ya has atravesado varios puntos de control, y por eso el guardia no te considera una amenaza para la seguridad de su amo. Para que te permita pasar, debes decir el nombre del Liganim cuya identidad y túnica estás usando como disfraz.
Si deseas decir que tu nombre es Cagath, pasa al 138.
Si deseas decir que tu nombre es Morgath, pasa al 19.

