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Giras el timón de la nave a estribor y rezas para que el viento hinche las velas y os aleje del primer barco enemigo. Miras con ansiedad al otro acorazado, el cual, dejando tras de sí una estela de humo, navega directo hacia vuestra popa a una velocidad inquietante, con la cubierta atestada de más soldados, preparados para el abordaje. Aunque al principio la Intrépida responde al timón y vira en redondo, la huida dura poco tiempo: los Drakkarim la han amarrado mediante garfios y cuerdas que os impiden huir.
Con un estremecedor choque, el acorazado os embiste por un costado, haciendo caer a todos al suelo. Te tambaleas por la cubierta mientras el espolón penetra profundamente en el casco, destrozando el entrepuente y llevándose por delante gran parte de la popa. La bodega se inunda de agua helada y el barco empieza a hundirse.
-¡Darg ash ruzzar! -gritan los enemigos al abordar la nave, empujándose y amenazándose los unos a los otros en su anhelo por ser los primeros en combatir.
Su jefe, un bruto con cuello de toro, armado con un puñal y una cimitarra, es el primero en aparecer por la barandilla. Salta sobre la cubierta y se lanza como un fanático, con los ojos inyectados en sangre, dispuesto a matarte.
Si tienes un Arco y quieres usarlo, pasa al 77.
Si posees la Sommerswerd y quieres usarla, pasa al 128.
Si eliges empuñar otra arma y prepararte para recibir el ataque, pasa al 213.
