285
Se oye una fuerte explosión y una oleada de calor te envuelve cuando el cañón escupe su mortal proyectil a los Drakkarim que se aproximan. Perfora sus filas e impacta en la timonera con una fuerza estremecedora. Rugientes llamaradas amarillas brotan del agujero e iluminan los espantosos restos de lo que hace tan sólo un momento eran los infantes de marina enemigos. De súbito la cubierta se levanta golpeándote las plantas de los pies. El proyectil ha penetrado en la santabárbara del acorazado y, en un instante, el barco vuela por los aires. Lo último que recuerdas antes de que la oscuridad apague tus sentidos es una deslumbrante llamarada de fuego blanco y escarlata.
