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Una vez más tu rapidez mental y tu instinto de supervivencia te han librado de una muerte segura. La patrulla de búsqueda avanza y rodea la roca en la que te había divisado, pero se encuentra con que no hay nadie. Los Giaks están tan frustrados por haberte dejado escapar de entre sus garras que comienzan a volcar todas las rocas de la zona, maldiciendo y acuchillando todo lo que se mueve a su alrededor: ¡consiguen matar tres cangrejos y una serpiente marina! Cuando comprenden que te has escapado, ya es demasiado tarde para que te alcancen; estás a unos dos kilómetros de distancia, corriendo en dirección norte por la playa.
