Los Señores de la Oscuridad

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Metes la llave y la haces girar. La cerradura emite un clic y la puerta se abre silenciosamente, revelando una visión impactante. Al otro lado hay una gran habitación de techo bajo, repleta de inmensos tanques de vidrio llenos de toda clase de fluidos mágicos que hierven y burbujean. Unos tubos de vidrio, que serpentean y se retuercen adoptando formas curiosas, conectan los tanques entre sí y permiten que su contenido fluya de unos a otros. El aire se hace difícil de respirar debido al hedor de los ácidos y de los fuertes productos químicos, y las paredes están colmadas desde el suelo hasta el techo de tarros tapados con corcho, llenos de polvos de brillantes colores, líquidos o gases.

ilustración

En una mesa de laboratorio, una extraña vara en forma de flecha está suspendida en el aire por un campo de energía eléctrica. Los crepitantes arcos de fuego brotan de dos placas verticales de metal y hacen que la flecha brille con una extraña luz fosforescente. Escudriñas el dispositivo y adviertes que una palanca que sobresale de la mesa es la que controla el flujo de energía. También ves que detrás de la misma mesa hay otra puerta.

Si quieres examinar más detenidamente la vara, pasa al 187.

Si prefieres inspeccionar la puerta que está tras la mesa, pasa al 54.

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