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Con rapidez coges el Arco y apuntas la Flecha mágica. El resplandor del astil revela el gran poder que encierra, un poder capaz de destruir a aquellos que la han creado y utilizado para matar a otros. Taktaal siente que su final está cerca e intenta dar un grito de alarma, pero lanzas la Zejar-dulaga y el grito se le ahoga en la garganta cuando la saeta se clava profundamente en su malvado corazón. Con una demostración de su increíble fortaleza, Taktaal se arranca la Flecha de su cuerpo y se desploma al borde de la tarima. Un hediondo gas negro escapa con un siseo de la herida abierta y su cuerpo se desvanece rápidamente hasta que todo lo que queda de él es una mancha de un color gris apagado sobre el negro brillante del suelo de acero.
-¡Ghanesh estará orgulloso de ti! -grita una voz llena de malevolencia desde las sombras.
Es una voz que llena tu corazón de temor, ya que reconoces al instante el áspero tono de tu más odiado enemigo: el Señor de la Oscuridad Gnaag.
