227
Tu habilidad y tu destreza hacen que escalar el muro sea una tarea fácil. Alcanzas el parapeto, trepas por encima de él y desciendes furtivamente por el otro lado del muro sin ser visto ni por los guardias de la atalaya ni por los dos que lo patrullan. Luego, escondiéndote detrás de las rocas y peñascos que bordean la calzada, escapas a través del paso sin ser detectado.
