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La criatura cae fláccidamente al suelo cuando le asestas el golpe mortal, que casi la parte en dos. Intrigado por la naturaleza de esta extraña bestia, separas con la punta de tu arma sus pliegues de carne gris y gomosa y descubres dos filas de colmillos parecidos a los de las serpientes, aún rezumantes de un pegajoso fluido amarillento. Tus sentidos te advierten que ese fluido es un veneno mortal, capaz de matar en cuestión de segundos. Quienquiera que haya colocado este Plaak en tu cabina trataba de asesinarte.
Asqueado por el olor de la criatura, empujas sus restos bajo la litera. Cuando te incorporas oyes un silbido fuerte e intermitente que procede de la cubierta de arriba: es la señal de que Helgedad ha sido avistada por el vigía. Con el corazón palpitante al pensar que vas a contemplar la fortaleza más infame de los Señores de la Oscuridad por primera vez, abandonas tu camarote y asciendes a la cubierta de arriba.
