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Esforzándote por reprimir tu miedo, te marchas por la calle, cuya superficie se halla cubierta de una costra de hollín, con la cabeza agachada y los hombros echados hacia delante para intentar mantener el equilibrio contra las ardientes ráfagas de viento que te azotan implacablemente. En una esquina ves una hilera de fosos de poca profundidad llenos de aceite hirviendo. En el centro de cada uno hay una pirámide de piedra, festoneada con cadenas, a la cual están esposadas una docena de miserables criaturas. Están sumergidas hasta la cintura, gritando de dolor, mientras un grupo de Giaks se divierte hundiéndolas más con el asta de sus lanzas.
Los Giaks están tan ocupados con su cruel afición que pasas desapercibido. Continúas a lo largo de la calle opuesta a los fosos de tortura y llegas a una plaza flanqueada por cuatro altas torres.
Si posees la Disciplina del Magnakai de Adivinación y has alcanzado el rango de Archimaestro, pasa al 124.
Si no posees esa habilidad o no has llegado aún a ese nivel de entrenamiento, pasa al 283.
