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Después de investigar las ruinas y no encontrar nada de interés, continúas tu solitario viaje a lo largo del camino a Argazad. El sendero discurre, en su mayor parte, paralelo a la costa y está expuesto a fuertes ráfagas de aire helado que azotan el golfo. Te ves obligado a inclinarte contra estos vientos teñidos de aguanieve para poder permanecer en pie. Es una experiencia terrible y agotadora, y, cuando el crepúsculo empieza a oscurecer el cielo, das la bienvenida a la oportunidad de detenerte y descansar.
Has localizado un nicho protegido del viento al socaire de un rocoso risco, y estás a punto de acomodarte y descansar cuando notas algo moviéndose hacia ti a lo largo del sendero.
Si tienes la Disciplina del Magnakai de Arte de Cazar y has alcanzado el rango de Principal u otro superior, pasa al 251.
Si no posees esa habilidad o no has alcanzado aún ese nivel de entrenamiento, pasa al 37.
