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A pesar de la fatiga, te obligas a quedarte despierto y vigilante. Las horas pasan lentamente, pero tu cautela da, finalmente, sus frutos cuando, en la plenitud de la tormenta, aparece en la entrada una forma grande y pesada, cuyo cuerpo lanudo es recortado por los constantes relámpagos. Dándose cuenta de tu presencia en su madriguera, la criatura emite un gruñido hambriento y se prepara para saltar a tu pecho.
Si tienes un Arco y deseas usarlo, pasa al 264.
En caso contrario, pasa al 2.
