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Poco después del alba, un viento aullador te arranca de tu tranquilo sueño. Sopla desde el oeste a lo largo del paso y trae el olor salado del mar. Resueltamente continúas tu viaje y sigues la calzada a través del puerto hasta que, a mediodía, emerges de las montañas en un punto desde donde puedes ver con claridad la tierra que se extiende ante ti. Allí te detienes y contemplas una extensión de terreno rocoso, tan fragmentado como si hubiese sido vapuleado por el martillo de un gigante. La región desciende hasta la orilla de una ancha entrada de mar, el golfo de Helenag, donde una escuadra de humeantes acorazados de las Tierras Oscuras se dirige rumbo al norte para unirse al bloqueo. Desde tu posición no parecen más grandes que diminutas manchas negras sobre un mar de color gris metálico, pero las nubes de humo amarillo que salen de sus chimeneas los identifican claramente como naves enemigas.
El sendero continúa, serpenteando hacia el sur por el yermo paisaje hasta Argazad. Durante tres horas caminas por su desigual superficie hasta que llegas a lo que parecen ser las ruinas de una antigua torre.
Si posees la Disciplina del Magnakai de Adivinación y has alcanzado el rango de Mentor u otro superior, pasa al 323.
Si no posees esa habilidad o aún no has alcanzado ese nivel de adiestramiento del Magnakai, pasa al 191.
