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Una vez más el foso se despeja y los espectadores se disponen a disfrutar de otro cruel combate cuerpo a cuerpo. Los próximos dos combatientes están listos para entrar en el cuadrilátero y, ante lo que pasó previamente, han decidido ignorar el gong y atacarse en cuanto las puertas de sus celdas se abran.
Están a punto de comenzar las apuestas cuando un fuerte sonido intermitente de silbato interrumpe el espectáculo: es la señal de que Helgedad ha sido avistada por el vigía. Parte de la muchedumbre se levanta de sus asientos para ver la Ciudad Negra a través de las diminutas portillas que se alinean en las paredes de la galería. Con el corazón latiendo con fuerza al pensar que vas a ver la fortaleza más infame de las Tierras Oscuras por primera vez, abandonas el hoyo y te unes a los demás.
