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Tratas de desviar la flecha, pero pasa por encima de tu brazo extendido y se clava profundamente en tu cráneo. Durante una fracción de segundo, no sientes nada, pero después un estallido de dolor traspasa tu cabeza y un torbellino de colores borra tu visión mientras te sumes rápidamente en el olvido eterno de la muerte.
Tu vida y tu misión acaban aquí.
