Los Señores de la Oscuridad

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La criatura acepta pronto que tú eres su nuevo amo y obedece tus órdenes. Baja la cabeza y te permite subir a su lomo, donde te acomodas en una confortable silla de montar, de respaldo alto y lujosamente acolchada. Un tirón de las riendas, que están incrustadas de gemas, y el Zlanbeast remonta el vuelo y asciende a una velocidad vertiginosa hacia el cielo nocturno. Al sobrevolar la flota de acorazados, diriges la bestia hacia el oeste y rezas para que el viaje que acabas de iniciar concluya sin ningún percance en Aarnak.

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