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Mientras reflexionas sobre lo que te ha dicho, recoge las cartas de la mesa y se aleja para ayudar a sus hijas a recoger los platos ya vacíos. T'uk T'ron remata su comida con un vigoroso eructo. Los aldeanos Ookors le dan las gracias, porque parece que semejante reacción es el mejor cumplido con que responder a su hospitalidad.
-¿Nos vamos? -dice, limpiándose la boca con la manga.
Asientes y entonces ordena a sus hombres que vuelvan a los carros.
Cuando tu vehículo abandona la aldea, la vieja pitonisa te dice adiós y replicas a su gesto con una sonrisa.
