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Observas los árboles que hay en torno, bien atento a la posible presencia de otro enemigo, mientras Odel examina al Agtah muerto. Menea la cabeza, denotando que no ha hallado nada de interés, y te indica que te adelantes. Pero cuando empiezas a moverte reparas en una sombra grisácea que escapa en la turbia lejanía. Rápidamente dispones una Flecha y apuntas, pero el ser ha desaparecido, fundiéndose entre las sombras.
