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El resplandor dorado se extingue cuando se transmite a tu ser la sabiduría contenida en la Piedra de la Ciencia. Tu espíritu se exalta, pero no permites que la euforia te impulse a olvidar el peligro que se cierne ya sobre Tolakos. Te vuelves y corres hacia la entrada del Gran Sepulcro, pretendiendo refugiarte tras su puerta. Tropiezas con algo cortante y caes al suelo. Has sufrido una desgarradura en la bota izquierda, mas por fortuna el pie ha escapado indemne. Cautelosamente tratas de averiguar la causa y descubres el sable del guerrero escarlata.
Si deseas quedarte con esta arma, pasa al 8.
En caso contrario, pasa al 346.
