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Empleando tu destreza del Kai, concentras tu visión telescópica en el distante horizonte y ves un grupo de siluetas que se te antojan pequeñas pirámides de piedra. Sin embargo, te hallas harto lejos para determinar si se hallan habitadas.
Un cercano arroyo discurre en dirección a aquellas pirámides y decides seguir su curso en la esperanza de que te conducirá hasta allá.
